En mis previas publicaciones en esta plataforma, menciono indistintamente términos como «la música comercial», «la música popular» o «la música popular urbana». Creo que no deberíamos diferenciarlos tanto, pues todos se refieren a estilos y géneros musicales particulares.
En mi Trabajo Final de Grado, centré mi análisis en la música electrónica, concretamente en canciones EDM (Electronic Dance Music), aunque personalmente considero que este término no es del todo acertado. Mi investigación se enfocó en la música diseñada para las pistas de baile.
Esto nos lleva a la pregunta: ¿qué define exactamente la música de las pistas de baile? Seamos prácticos: es esa música que se reproduce en discotecas y festivales, aquella que podemos decir que es la que nos impulsa a bailar.
Dentro de este vasto «género» musical al que aludo, es esencial comprender su diversidad y reconocer que engloba múltiples subgéneros.
A modo de ejemplo, el Reggaetón es un género predominante en las pistas de baile, pero también lo son otros géneros en tendencia, como el Hard Techno o el Tech House actualmente. Géneros como Electrónica, Pop, Rap, Trap, entre otros, o incluso fusiones de estos, conforman la música de baile y también se clasifican dentro de la música popular. Estas composiciones, que integran este vasto espectro musical, comparten estructuras recurrentes que evocan emociones en los oyentes.
Cuando hablo de estructuras musicales, me refiero a lo que detallé en el post sobre Langer y a las tres categorías que propuse en mi trabajo de fin de grado: Forma Final, Forma Motivica y Forma Creadora. Estas categorías se inspiran en parte en lo que Philip Tagg argumenta en «A modern Musicology for non-Musos» acerca de funciones recurrentes en la música comercial.
Definir, delimitar y clasificar lo que es la música comercial es un desafío que persiste para muchos. Uno de los principales errores es considerarla un género en sí, cuando en realidad es una amalgama de varios géneros. Además, la academia y ciertos términos anglosajones añaden complejidad a su definición, puesto que están intrínsecamente ligados al concepto de música popular.
Así, nos encontramos con el término «Popular Music», de origen anglosajón, que abarca desde el pop y el rock hasta el jazz, el R&B, entre otros. Este término es frecuentemente utilizado por muchos, incluido yo, para referirse a la música popular. Sin embargo, existe otra interpretación de «música popular» con raíces académicas, que se asocia más al folclore y a las músicas tradicionales transmitidas oralmente.
Ve necesaria la introducción de una tercera definición, empleada por profesionales de la industria, para referirse a la música ampliamente reconocida o consumida por el público masivo (Mainstream vs Underground).
Entonces, ¿qué se entiende por música comercial o popular? ¿Existe una distinción clara entre ambos términos?
Si somos prácticos, sí existen diferencias, principalmente según el entorno y el contexto en el que se mencionen. Es crucial entender a qué se alude específicamente según el contexto en el que se encuentre cada término. Sin embargo, con base en las investigaciones recientes, el término anglosajón parece ser el más utilizado y, además, está estrechamente relacionado con los términos empleados en la industria.
En relación con mi investigación y mi postura sobre la música popular, la abordo a través del establecimiento del canon musical en la música clásica. Aludir al canon musical para referirse a la música popular radica en su propia definición. Si bien muchos reconocemos piezas que son parte del canon musical clásico, pocos pueden detallar cómo se constituyó este canon. El libro «Twentieth Century Music in the West» introduce un concepto esencial: los «Gatekeepers» (guardianes o custodios).
¿Quiénes son los Gatekeepers?
Son aquellos individuos que han desempeñado (y desempeñan) roles significativos en la industria musical. Es crucial recordar que durante el siglo XIX y principios del XX (y en muchos aspectos, a lo largo del siglo) la música considerada «popular», que era escuchada, estudiada e interpretada por la mayoría, era la música erudita. Los protagonistas de esa industria musical, como músicos, compositores, arreglistas, propietarios de cafés, teatros y salas de concierto, y por supuesto, el público, eran los responsables de legitimar ese canon.
¿Cómo se establece un canon?
Se legitima principalmente a través de la programación de conciertos. En estos eventos, se determinaba qué piezas serían interpretadas en esa temporada y, con la asistencia del público, se iba consolidando dicho canon. Tras la Segunda Guerra Mundial y con los avances tecnológicos, la industria musical introdujo nuevos Gatekeepers. Estos continuaron consolidando el canon y, con las emergentes tendencias musicales y movimientos sociales, surgieron nuevos estilos que perduran hasta hoy.
Canon musical y música popular.
La industria musical contemporánea se ha configurado gracias a la dinámica entre los Gatekeepers, la industria misma y el público. Al igual que ocurre en la música erudita, no hay un canon musical absoluto. Existen múltiples cánones que pueden diferenciarse por géneros, períodos históricos, bandas o artistas individuales, entre otras categorías. Es a través de la validación, directa o indirecta, del público hacia determinadas piezas musicales que, enmarcadas en el concepto de Popular Music, se establece y evoluciona la definición de música popular.
Aunque pueda sonar como una simplificación, es vital entender que detrás de la música popular hay una industria musical influenciada por los Gatekeepers. Estos actores, conscientemente o no, juegan un papel decisivo en lo que llegamos a reconocer como música popular. En términos más sencillos, la música popular es aquella que goza de amplia aceptación y consumo por parte del público general.